La catequesis en el ámbito de la familia

Prof. Antonio Miralles

Pontificia Università della Santa Croce – Roma

(Congregação do Clero)

 

La argumentación es muy amplia; sin embargo, intentaré exponer algunos principios y criterios fundamentales. En primer lugar el principio enunciado por el Concilio Vaticano II: "En cuanto a los esposos, ennoblecidos por la dignidad y la función de padre y de madre, realizarán concienzudamente el deber de la educación, principalmente religiosa, que a ellos, sobre todo, compete " (GS 48/3). Ellos son los primeros y principales educadores de sus hijos, y en el centro de la educación se encuentra la fe. Pero existen otras cosas, porque la familia cristiana, como enseña el Papa haciéndose eco del Concilio, es "como una Iglesia en miniatura […] viva imagen y representación histórica del misterio mismo de la Iglesia " (FC 49/2), es decir que es partícipe de su misión de salvación y por lo tanto "se convierte en símbolo, testimonio, participación en la maternidad de la Iglesia" (FC 49/4). La participación de los padres cristianos en tal maternidad se manifiesta en la formación de los hijos en la fe. Es esta una forma de catequesis de primer orden. Como leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica: "La catequesis familiar precede, acompaña e enriquece las otras formas de enseñanza de la fe" (CCC 2226).

La catequesis familiar tiene características propias. Esta, mucho más que otras formas de catequesis, esta formada por un testimonio de vida. "Los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio" (CCC 2226). Los hijos ven en los padres un paradigma viviente, sienten una fuerza de atracción y de estímulo y encuentran una continua verificación de la fe vivida en la experiencia cotidiana de la vida de la familia.

En la catequesis familiar, se aprende la fe más que sus catequismos — imprescindibles en otras formas de catequesis — sus hechos de fe vivida, y lo más importante, la oración. Como oración familiar se sobreentiende fundamentalmente la oración particular, y también la participación en la oración litúrgica refuerza la comunión familiar, y sobre todo la participación en la Eucaristía. En este ámbito adquiere una relevancia catequística especial la exhortación del Papa: "la familia cristiana se encargará de celebrar, también en el hogar y de manera adecuada a sus miembros, los tiempos y las festividades del año litúrgico "(FC 61/1). Por medio de las fiestas que conforman el año litúrgico, los hijos aprenden en casa, de manera casi espontánea, los misterios salvíficos de la vida de Jesús y se asimilan vitalmente todos los artículos del Credo.