LA “UNIÓN CIVIL” ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO.
Prof. Rodney Moss
El 31 de julio de 2003 la Congregación para la Fe publicó
un documento de diez puntos titulado – Consideraciones sobre las propuestas
para dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales.
Este documento rechaza los argumentos populares en favor
del « matrimonio » entre personas del mismo sexo y otras formas de
reconocimiento jurídico de la homosexualidad. Afirma claramente que los hombres
y las mujeres con tendencias homosexuales “…deben ser aceptadas con respeto,
compasión y sensibilidad. Debe evitarse todo signo de discriminación injusta
hacia ellas.”
(párrafo 4, cita del “Catecismo de la Iglesia Católica”
número 2358).
La cuestión que se plantea es la de la discriminación
injusta. ¿Es injusto denegar a los homosexuales que viven en uniones del mismo
sexo el estatus social y legal de matrimonio? El documento indica: “La negación
del estatus social y jurídico de matrimonio a formas de convivencia que no son
ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia; por el contrario, la
justicia lo exige.” (párrafo 8)
Pero, ¿por qué ocurre esto? El reconocimiento jurídico de las uniones
homosexuales llevaría a una redefinición del matrimonio; el matrimonio entre un
hombre y una mujer serían la única forma posible de matrimonio. De esta
manera, según el Documento, “…el concepto de matrimonio experimentaría una
transformación radical en detrimento grave del bien común.” (el
énfasis lo pongo yo) La justicia separada del bien común es inaceptable para el
orden moral. El Documento continúa diciendo: “Sería totalmente injusto
sacrificar el bien común y las normas justas para la familia con el fin de
proteger los bienes personales que pueden y deben ser garantizados de manera
que no perjudiquen el cuerpo social”. (párrafo 9) En la misma línea que lo antes mencionado, una reciente
declaración de los Obispos de Connecticut indica: “El respeto a la
singularidad del matrimonio no implica falta de respeto a aquellos que no se
pueden casar.” (Declaración de la Conferencia Católica de Connecticut. 31
de julio de 2003)
En resumen, pues, la posición de la Iglesia sobre la
homosexualidad es a la vez equilibrada y compasiva, aunque afirme la verdad.
Por otra parte, no puede apoyar completamente a los activistas a favor de los
derechos de los homosexuales porque rechaza la legitimidad de los “matrimonios”
y los actos homosexuales: aunque por otra parte, condena la discriminación
injusta de las personas orientadas a la homosexualidad e insta a la
sensibilidad y el respeto.