Tema 52 LA VIRTUD DE LA TEMPLANZA
1. Naturaleza
y noción de la templanza
1. El
comportamiento moral no es conformarse a unas reglas externas, sino un dinamismo
interno del sujeto para adecuarse a la recta ratio. La templanza no la
contempla la ética politica pero es la base de la vida social. Hoy se
minusvalora la ética personal privada teniéndola como arbitraria, a gusto de
cada cual, se desplaza el acento a una ética politica: paz-justicia-libertad, y
se justifican pecados contra la templanza. Templanza se refiere más a la ética
personal. Para unos, un comportamiento es conformarse a unas reglas, pero no
sólo es esto. La ética es un dinamismo interno del sujeto. Es adecuarse a la
recta ratio, no a las reglas externas.
Sto. Tomás, en
S. Th., II-II afirma que algo no está mal por no adecuarse a la Ley, sino por
ir contra la recta ratio, contra el hombre, por desordenar al hombre, oponerse
a un comportamiento acertado. Bruno Schuller opone a S. Tomás, contra la ética
como dinamismo interno del sujeto. Hay que afirmar que ser moral o inmoral es
ser o no consecuente con la recta razon.
La templanza
no es meramente dominarse, moderarse, sino que es una discreción ordenadora en
orden a la armonía y perfección del interior del hombre. Ordenar por la
templanza no sólo significa suprimir, sino armonizar; suprimir o incrementar.
Algunos autores la conciben como "crianza": cultivar bien las
potencias. suprimir o incrementar. Algunos a;
2.
Definiciones
-"Virtud
cardinal sobrenatural que modera la inclinación a los placeres sensibles
especialmente del tacto y del gusto, conteniéndola dentro de los límites de la
razon iluminada por la fe. Adolece de un tono un tanto represivo.
- "Virtud
cardinal que inclina al apetito concupiscible a ordenar sus actos propios bajo
el imperio de la voluntad según el dictamen de la recta razon (iluminada por la
fe - virtud sobrenatural)"
- importante:
armonía que la voluntad quiere y consigue obrar de acuerdo con el dictamen de
la razón. Ya no modera tanto sólo al defecto de templanza sino también al
exceso, por ejemplo, no saber fomentar la ira cuando hace falta.
3. Templanza
como orden y armonía en el interior del hombre.
Sto. Tomás,
Sent. IV, d. 14, 1, 4 ad 2: "...por ser la templanza lo que es (ordenadora
el lo interior) el primer y más inmediato efecto del templaza es la
tranquilidad del espíritu."
Su fruto el
orden interior (tranquilidad). La prudencia tiene como objeto el orden en su
universalidad; busca el bien en general, ordena todas las demás potencias hacia
su objeto, etc. La justicia tiene como objeto el orden hacia los demás. La
fortaleza tiene como objeto buscar el bien sin contar con uno mismo (a pesar
del cansancio, etc.). La templanza tiene como objeto conseguir este orden
dentro de uno mismo, en el propio yo. Por tanto, está enfocada sobre el sujeto
mismo.
Problema: Este
orden interno no es natural ni espontáneo. Todo depende de cómo el hombre,
voluntariamente se ordene a sí mismo.
El orden, por
no ser igual para todos, debe ser guiado por la razon. El objeto de la razon es
la realidad; conocer la realidad, por tanto, no es desordenado pero puede
desordenarse voluntariamente, por la voluntad. Uno puede "ordenarse"
en sentido egoista (sería pues desordenarse) o en plan inteligente. conocer la
realidad, por tanto, no es desordenado pero puede desordenarse voluntariamente,
por la voluntad. Uno puede ordenarse en sentido ego ;
Este desorden
interno tiene 3 posibilidades de explicación:
- no tiene
explicación, es puro azar, pura cosa natural. No es aceptable, pues nadie
tendría responsabilidad de nada, ni libertad.
- se explica
por Revelación - por la fe - pecado original.
- se niega,
sencillamente, que exista un desorden: el desorden es el orden, lo natural.
Las fuerzas
intrínsecas del ser humano, llamadas a conservar, edificar y perfeccionar el
ser más que ninguna otra potencia, son a la vez las que antes se prestan a la
autodestrucción de la personalidad moral. S. Th., II-II, q. 141: "Estas
fuerzas de las que se hace cargo la templanza son las que más descordia
siembran en el espíritu; y esto se debe a que tales fuerzas forman parte de la
esencia del hombre". Son la propia conservación, y la propagación de la
especie.
Al mismo
tiempo, es de la esencia natural y de la estructura volitiva del hombre el que
éste ame a Dios más que a sí mismo. No es que ame a Dios por el culto,
manifestaciones de religiosidad, sino que hay un impulso más fuerte que el
alimento y el sexo, que es la búsqueda del bien y de la verdad, que tiene
relación con el Bien y la Verdad. Guardini: La moral cristiana analiza y es la
única capaz de ver la verdad; toda filosofía que capta la verdad de las cosas
se la puede llamar cristiana, pues participa de la búsqueda del Bien y de la
Verdad. Gadamer: "esto creo; y me gustaría aceptarlo, pero en el fondo no
puedo aceptarlo."
El hombre
tiene que buscar el bien y la verdad siempre. El puramente inmoral no existe.
Todo el mundo tiene una regla interna que busca el bien y la verdad.
El desorden en
el interior del hombre viene cuando se trastoca la razón. La razón tiene
dominio politico sobre las pasiones. No un dominio despótico (como el cerebro
sobre la mano). Las pasiones pueden oscurecer y anular el uso de la razon y
actuar por su cuenta.
Pieper - Este
orden de la templanza no puede darse mas que poniendo en práctica el mirar por
sí mismo pero de forma desprendida. Aceptar las relaciones reales. La
autoposesión del yo no es realizable mientras la mirada siga puesta exclusiva y
egoistamente sobre lo humano propio. Pues de estas relaciones reales, la
primera de todas es la dependencia ontológica respecto al Creador. Se llega a
esto incluso por la Filosofía. El filósofo tiene que poner su último
pensamiento en Dios, o no es capaz de mostrar nada.
Por tanto, la
templanza defiende como potencia la realización interior. Pues el principal
elemento del desorden es el propio interior del hombre. El principal elemento
del discordia es uno mismo: el yo. Es uno quien quiere el mal personalmente, no
el hombre viejo, como si éste fuera alguien ajeno.
4. Dios puso
en la naturaleza humana unas fuerzas vitales, que son constitutivas de la vida:
la propia conservación, la conservación del especie. Estas fuerzas estan en el
núcleo del mismo hombre.
¿Qué es la
naturaleza humana donde Dios puso estas fuerzas?
La naturaleza
humana no es una lista de mandamientos, ni producto evolutivo de la cultura. La
naturaleza humana es la recta ratio. Sabe descubrir la verdad interna de las
cosas. No meramente la verdad sino la verdad interna.
Todo lo
revelado por la fe debe demostrar la razón. Ni la S. E., ni los Padres, ni la
Tradición habían dicho nada sobre la fecundación "in vitro" antes del
"Donum Vitae". Decir que no está revelado no debe dar miedo. Hay que elaborar
la doctrina con la razon, saber descubrir la verdad de las cosas.
No se puede
prescindir de esta recta razon. Por tanto, su desorden es desastroso para el
hombre, pues se produce en el núcleo de sí mismo.
5. Ambitos del
posible desorden de la templanza.
- sobriedad:
ordena aquello que se refiere al la propia conservación. Vicio opuesto: gula.
- castidad:
ordena la sexualidad. Vicio opuesto: lujuria
- humildad:
ordena la propia excelencia. Vicio opuesto: soberbia.
- mansedumbre:
ordena la restauración de un orden lesionado. Vicio opuesto: cólera
- studiositas:
ordena el afán de verdad y conocimiento. Vicio opuesto: curiositas
6. En cuanto a
los actos que la templanza debe moderar: todo acto del apetito concupiscible de
la voluntad que sigue al conocimiento intelectual, sea corporal o sensible, sea
intelectual.
- actos del
apetito concupiscible de la voluntad que provienen de un conocimiento sensible:
oler chocolate con churros.
- actos del
apetito concupiscible de la voluntad que provienen de un conocimeinto
intelectual: acordarse del chocolate con churros.
- actos de la
voluntad que siguen al conocimiento intelectual: deseo de saber cómo se hace el
chocolate con churros.
2.
Antropología cristiana (cfr. Dominum et vivificantem, nn. 59 y 60)
La
antropología cristiana no sólo usa la razon para llegar a un dato, sino que
también incorpora el dato revelado.
1. Teología de
la imagen. El hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios de tal forma que
un hombre nos remite a Dios, que el amor humano es reflejo del amor divino, y
que Dios es en cierto modo imagen del hombre.
Dios y el
hombre se reflejan mutuamente. La antropología cristiana tiene esta base
fundamental: el hombre es imagen y semejanza de Dios. Por tanto, al hablar de
la muerte de Dios, también sigue la muerte del hombre, y viceversa:
desprestigiar la dignidad del hombre, acaba por hacer desaparecer a Dios de esa
cultura o sociedad.
Dominum et
Vivificantem: "La revelación íntima con Dios, por el Espíritu (Dios y
hombre como imágenes mutuas) hace que el hombre se comprenda a sí mismo y
comprenda de un modo nuevo a la humanidad. Así se realiza plenamente aquella imagen
y semejanza de Dios, que es el Hijo desde el principio." Esta es la verdad
íntima e interna del ser humano: esta imagen y semejanza es plenamente
desvelada en Cristo.
2. Dignidad
del hombre (ref. GS 24)
"El
hombre es la única criatura del universo que Dios ha querido por sí
mismo."..."El conocimiento eficaz de esta verdad (del hombre y del
ser) y su realización plena se dan solamente por obra del Espíritu"
No quiere
decir que la unión fe-razón sea artificial. Es más, se respeta al hombre sólo
en culturas donde está el cristianismo, o vestigios o asomos de cristianismo.
Sólo donde está el ES, se ama al hombre por sí mismo, y no sólo por lo que
aporte o tenga: culturas del ser, y del tener.
Cuando se
pierde la verdad sobre Dios, también se pierde la verdad sobre el hombre. (Cfr.
Centissimus Annus, 46)
Se pierde la
dignidad del hombre. C.A. - "Hoy se tiende a afirmar...son la filosofía y
la actitud fundamentalmente correspondiente y cuando están convencidos a
conocer la verdad, no son fiables desde el punto de vista democratico o sean
variables...una democracia se convierte fácilmente como se muestra en la
historiaó. No hay razon unitaria, todo depende de lo que diga el Estado: el
positivismo.
Sólo se
resuelve acabadamente la cuestión de la dignidad del hombre por obra del ES.
D. et V. -
"Bajo la acción del Espíritu Paráclito se realiza en nuestro mundo la
maduración de la humanidad por la cual Jesús mismo o cuando ruega al Padre de
que seamos una como El y el Padre son uno, sugiere una cierta semejanza a la
unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la Verdad y en
la Caridad."
3. Revelación
de Dios
Dios se reveló
en 3 modos: por la creación, por la gracia y por la unión hipostática. Podía
haber sido de otras formas, pero no fué así. Esta revelación no es simplemente
algo que Dios ha dicho, sino algo que ha hecho al hombre. La prinicipal
revelación de Dios al hombre es el hombre mismo. La revelación no es algo que
está allí. El hombre se hace igual que Cristo. El misterio del hombre sólo se
entiende en Cristo - al hacerse alter Christus. Por su pertenencia a Cristo
comprende mejor también su dignidad de hombre. Dignidad en llevar a cabo el
modelo de hombre: vocación humana, porque es sujeto de la presencia y
acercamiento de Dios. Por tanto, la gloria de Dios es el hombre viviente pero
la vida del hombre es la visión de Dios.
S. Basilio
dice que Dios, simple en su esencia y diverso en sus dones, reparte al hombre
sus dones. Está presente y ama al hombre como si cada hombre fuera el único
existe. Dios creó por puro amor, no por necesidad. Est es lo que significa
verdaderamente crear de la nada.
4.
Consecuencias prácticas: (n.60)
La verdadera
libertad del hombre es la que se ajusta a su dignidad bajo el influjo del ES:
la vocación humana. En Cristo se realiza y se descubre la verdadera dimensión
de la dignidad del hombre. La revelación es la revelación de la libertad y por
tanto, de la dignidad.
3. Teología
del Cuerpo
1. Muchas
elucubraciones sobre el cuerpo:
Pitagoras
habla de los 4 elementos. Vivificado por un alma que se transmigra. Hay una
procedencia material, el cuerpo, y procedencia celeste, el alma.
Socrates dice
que el cuerpo es un elemento secundario.
Platón: El
hombre es su alma. El alma (que es simple e inmortal) y el cuerpo (conglomerado
que se disuelve con la muerte) son contrarios. La unión era un castigo por el
pecado. Están unidos como un caballero y el caballo, como el barquero y la
barca. El alma quiere separarse del cuerpo violentamente, porque el cuerpo es
la cárcel del alma.
Aristóteles:
El cuerpo es co-principio substancial del hombre. Forma una sola substancia con
el alma. El alma es el acto del cuerpo. Por tanto, cualquier acto humano no se
puede atribuir sólo al cuerpo o sólo al alma, sino a todo el hombre.
Tradición cristiana:
Durante los primeros siglos, platónica, por tanto, hubo un ascetismo tremendo,
muchos herejes que se pasaban. Grandes escandalos al decir S. Tomás que no peca
una mujer que se pinta para ser más presentable.
Boecio: s. VI. retoma a Aristóteles. El cuerpo
tiene un papel esencial. Visión todavía peyorativa.
Sto. Tomás: no
hace, propiamente, una teología del cuerpo, pero habla del cuerpo como no
accidental, sino que alma y cuerpo son dos realidades incompletas que al
reunirse forman una sola substancia.
s. XVII-XVIII
- crisis
Descartes:
"res cogitans y res extensa". El alma y cuerpo son dos substancias
completas que nada tienen que ver, que se unen en la glándula pineal, hasta tal
punto que puedo fingir que no tengo cuerpo sin dejar de pensar ni de existir.
Por tanto, soy una substancia cuya esencia es pensar. El cuerpo es pura
máquina, autómata. La persona está en el "yo pienso"
Leibniz:
armonía prestablecida
Malebranch:
Idealistas: La
única realidad humana es el pensamiento (no ya el sujeto que piensa). Salen los
panteismos, criticismos, neocriticismos.
Bergson:
primer intento de oposición a este dualismo - materialismo. Pero cayó al
espiritualismo. El cuerpo es una extensión homogénea, duración diluida. El alma
es una intensidad heterogénea, una condensación de la duración. Se base en la
calidad. El alma y cuerpo son dos vías que se enlazan en una curva, y no en un
perpendicular (como dicen los anteriores)
2. Cuatro
caracteres del hombre como ser corporal.
a) carácter
totalitario
La persona es
cuerpo animado. El ser sujeto también pertenece al cuerpo. Yo soy sujeto de un
cuerpo. "Yo soy mi cuerpo pero no absolutamente porque lo tengo. Yo tengo
mi cuerpo pero no absolutamente porque lo soy" (K. Wojtyla).
Leibniz - el
cuerpo que tiene la persona en una única esencia.
Korper - en su
materialidad. como sujeto de funciones.
"La unión
se realiza a cada instante en el momento de la existencia". El cuerpo es
la persona. No confundir la materialidad del cuerpo con la dimensión corporal
de la persona.
b) carácter
expresivo
En el cuerpo,
se manifiesta el hombre entero. No es represante del espíritu o instrumento de
la persona. Uno se entrega a Dios por su corporalidad, sexualidad incluida. El
cuerpo es el encuentro mismo de lo espiritual y lo material. El cuerpo es el
manifestarse del alma.
K. Wojtyla: el
cuerpo está atravesado por el alma.
K. Rahner: el
cuerpo es el símbolo más genuino de la persona.
Guardini: el
cuerpo es es la interioridad manifiesta.
Merleau-Ponty:
el cuerpo es la Palabra del espíritu: el lenguaje del espíritu. la palabra se
manifiesta en su subjetividad por el cuerpo.
c) carácter
abierto
El hombre pasa
a ser ser-con-otros (dimensión relacional del espíritu). No es individuo de una
especie. Por eso hay comunicación, unión, ser de deseos y carencias. La forma
eminente es el amor en el que interviene el cuerpo aunque no sea conyugal. Amar
a Dios con todo mi cuerpo. Cristo mismo toma la naturaleza humana.
d) carácter
ambivalente
La persona con
cuerpo siempre está en una situación de exposición tal que la subjetividad
personal está constitutivamente afectada desde fuera. El hombre cerrado no
tiene subjetividad. El cuerpo no es algo que se tiene de forma trivial o
neutra, otorgando fijeza espacio-temporal. Pues no...ya que la persona se forma
desde fuera y los vicios corporales ciegan la sensibilidad anímica. El alma no
es opaca y cerrada sino que tiene la luz que le brinda el cuerpo.
3. Teología
del cuerpo en JP II: el cuerpo refleja la luz de Dios.
- Gal 5, 7 :
"vivir según la carne - según el espíritu". El pecado está en el
corazon. También la virtud está en el corazon. Ahí está el origen del pecado.
- 1 Tes 4, 3:
"mantened el cuerpo en santidad y respeto". El cuerpo es parte
integral y esencial de la persona humana. Es sujeto y no instrumento u objeto y
tras la Providencia de Cristo, el cuerpo es templo del ES tal que es del ES.
Esto es fuente de dignidad del cuerpo. Cristo redime al hombre entero,
otorgando santidad y dignidad también al cuerpo.
- 1 Cor 6, 20:
"Glorificad a Dios en vuestro cuerpo". El mirar la realidad con ojos
limpios es condición necesaria para la sabiduría y viceversa. Por eso, en Tito
1, 15: "Todo es puro para los puros, mas para los impuros no hay nada
puro."
- Ratzinger:
condena en su introducción a óD. V.ó, el considerar a la persona humana sólo en
su aspecto físico, el biologicismo o tecnicismo: la antrapotecnia. JP II
condena la consideración dualista del cuerpo= Korper. Hay que tener en cuenta
la unión substancial. El hombre es lo que es.
- Algunos
consideran el cuerpo como objeto manipulable e instrumentalizable, como una
posesión material: un tener. El respeto a la persona humana exige respeto al
cuerpo. Y hay sentido natural de repugnancia cuando otra persona es considerada
como mero objeto (pudor innato).
- 11.XI.81
Discurso a los deportistas: estimular desarrollo armónico de la persona...del
cuerpo porque es la obra maestra de la creación material. Por su materialidad,
por ser templo del ES y porque el cuerpo tiene soplo de vida. Pero ojo con el
culto al cuerpo. Cultivar el cuerpo incluye evitar el culto al cuerpo. Ni
despreciarlo, ni darle culto: ambos casos serían antropocentrismo.
4. Cuidado de
la propia vida
El cuidar de
la vida responde a la virtud de la caridad. La vida es un don
absoluto-relativo. Absoluto, porque sin él no se da ningún otro. Relativo,
porque no todos los demás están ordenado a él, sino que hay dones superiores.
Por tanto, es el primero cronologicamente, pero no cualitativamente.
Cuatro formas
del amor
- amor
sensual: amar algo por placer que me proporciona; peligro de tomar la parte por
el todo. El hombre se convierte en placer. Es sólo un amor placentero.
- amor
natural: conservarse en el ser, buscar el propio bien. Es un amor estóico.
- amor de
sobrenatural de concupiscencia: es un amor hacia un bien pero no al bien en sí
mismo sino por la ventaja que se saca al amar este bien. Por ejemplo, querer ir
al cielo para ser feliz; motivo formal o en la atrición, no pecar para no ir al
infierno.
- amor
sobrenatural de caridad: amar como consecuencia de amor a Dios. Es el amor a
Dios sobre todas las cosas y amarse a sí mismo y a los demás por Dios.
Caridad es un
acto sobrenatural por el cual nos amammos a nosotros mismos en Dios, por Dios y
para Dios. Dios es el origen, motivo y el fin.
GS. La vida es
una cosa sagrada, sobre la cual el hombre no tiene dominio absoluto. Tiene el
dominio de un ministro, en cuanto administrador, pero no el dominio de un señor
absoluto. Sobre la vida, sólo Dios es dueño.
Esto lleva
consigo obligaciones sobrenaturales y naturales. Reconocer la santidad y el
respeto del propio cuerpo. Hay que cuidar el cuerpo. Reconoce también la
licitud y necesidad de la mortificación. S. Gregorio Magno dice que por la
mortificación, lo que hay que extinguir son los vicios de la carne, no la
carne. Reconoce tambíen la licitud del sacrificio, la imolación de la propia
vida por amor a Dios. Cuidar al enfermo, dar la vida a los demás, etc. Sin
embargo, hay que ver los motivos que uno tiene .
La vida es un
don que adquiere su pleno sentido a la luz de la fe. GS dice que "el
hombre ha sido creado y puesto en la tierra para trabajar y dar gloria a Dios
(sentido presente) y de este modo alcanzar su destino eterno (sentido
futuro)".
En el presente
se juega el destino eterno. La vida presente se ordena a la vida eterna. Puede
haber circunstancias en que, por primar la vida eterna, se sacrifica la vida
presente. Esto nos lleva a comprender que la vida presente adquiere su sentido
a la luz de la muerte.
Ratzinger,
Informe sobre la fe: "La sexualidad y la alimentación son dos elementos de
la dimensión física del hombre. Y hoy a una menor comprensión de la castidad
corresponde una menor compresión del ayuno. Una incomprensión de la una y del
otro vienen de la misma raiz : el actual oscureciemiento de la tensión
escatológica", de la tensión cristiana hacia la vida eterna. "Sin la
castidad y el ayuno la Iglesia ya no es Iglesia. Se sumerge en la
historia". El sentido común es histórico (la moral se adapta a la
historia) pero el fin es escatológico.
5. El
hedonismo
Una de los
corrientes que hace perder esta tension escatológica es el hedonismo. Spaemann,
en "Etica: cuestiones fundamentales", dice que en la primera ética
que existió lo que se preguntaba no era "¿qué debemos hacer?", no era
una búsqueda de normas, sino "¿qué es lo que, de verdad, el hombre quiere
en el fondo?" Es el mismo planteamiento de algunos moralistas buenos
americanos ahora. El bien "es lo que todos apetecen". Por ejemplo,
Charles Derrick, en "Huid del Escepticismo", dice que la ética debe
responder no a qué es lo que debo hacer, sino a qué tipo de persona quiero ser
yo.. También lo mantiene McInthayr, en "Tras la Virtud", donde afirma
que a la luz de este fin, el hombre busca a los medios.
Aquí entran
los sistemas morales.
- naturales:
ayudan a alcanzar lo que queremos con autonomía y conocimiento.
- no
naturales: no ayudan a alcanzar lo que queremos, porque se nos pone en manos de
otro; por ejemplo, cuando tiene más importancia la masa que el individuo; o
cuando uno se deja llevarpor el capricho (pues no es racional).
¿Hay algo en
el hombre que le permite saber lo que quiere, y lo que es bueno?. La primera
respuesta de la historia a esta cuestión: sí lo hay: es bueno todo lo que
produzca placer, y malo todo lo contrario. Lo que el hombre busca al fondo es
lograr todo lo que es placer y rechazar todo lo que es dolor. Y esto tiene
bastante ciencia de la vida: la amistad es un placer, incluso la que requiere
sacrificio; uno que busca el deber, busca el placer de cumplir el deber; uno
que busca tener conciencia tranquila, busca el placer de tener conciencia
tranquila.
El hedonismo tiene
bastantes asomos de razon (el hedonismo, digamos, auténtico: el clásico; no el
del proceso de macarrización contemporáneo). Es palcentero tener todas las
virtudes. A la corta, es dificil tener las virtudes, pero a la larga es
palcentero.
Pero en ese
mismo aspecto está el fallo de hedonismo: confunde la felicidad con el placer.
El centrarse en el placer propio no significa que se consiga la felicidad. Es
una ética subjetivista. Hay que darse cuenta que en cualquier ética, es
importante el bien objetivo. Lo que importa no es el placer sino el bien que me
aporta el placer. El hecho de que me satisfaga lograr el objetivo de la
voluntad, no quiere decir que el verdadero fin de nuestras acciones es el
placer: salvar a un hombre que se está ahogando, da cierta satisfacción pero no
quiere decir que yo lo haya salvado para satisfacerme. El placer acompaña, o
no, a una accion, pero no es el fin del acto.
Además, en las
placeres sexuales y de alimentación, a veces, uno es capaz de sacrificar unos
placeres para conservarse. Uno hace actos para salvarse, no para el placer de
salvarse. Según Spaemann, no hay gente dispuesta a someterse al siguiente
experimento: sentarse en una silla que toca todos los placeres con la condición
de que después del tiempo previsto moriría. Lo normal es no apuntarse, porque
no es cierto que lo real sea lo contrario y opuesto a lo que queremos
acomodarnos a la fuerza. El placer no es el fin y también al hombre quiere más
lo real que el placer porque sabe que todo tiene un fin y que el placer se
acabará.
En el fondo,
el hombre lo que más apetece es la realidad. Lo que apetece el hombre es ser él
mismo: desarrollarse, aceptarse tal y como es, independientemente si le guste o
no.
Por tanto, si
no es capaz de aceptar la realidad, se desquicia. Sólo ante una resistencia
podemos desarrollarnos como persona. La paradoja surge cuando uno convierte el
placer en fin, no experimenta el gozo (que es una realidad más profunda). El
gozo sólo lo tiene aquel a quien se le manifiesta el verdadero contenido de la
realidad. Pues cuando uno se encierra en su propio placer, no experimenta otros
bienes. A mayor bien, mayor felicidad. Uno no se enriquece por el placer de la
realidad, sino por el bien de esta misma realidad.
Dos peligros
del hedonista: apatía y pasiones (la pasión mata a la pasión).
El hombre, si
en verdad lo que quiere es placer, más tarde reconoce que en verdad lo que
quiere no es el placer. JP II, Persona y Acción: "El drama de la vida
humana se convierte en una tragedia si no se acierta en lo que quiere".
6. Sentido
cristiano de la mortificación.
El hecho de la
mortificación es universal. Todos los hombres conocen la mortificación. Todos
los fines necesitan un cierto esfuerzo, interior o exteriormente. Hay
tendencias que envilecen al hombre, y hay que actuar en contra de ellas:
soberbia, flojera, pereza, ira, etc. Ningún ideal se hace realidad sin
sacrificio.
En el pecado
original, el don de la impasibilidad se perdió, y además supuso una herida, la
inclinación al mal, el fomes peccati en la naturaleza humana.
........
GS, 13: la
perspectiva cristiana: la herida de la naturaleza humana cada vez se agrava más
por el pecado personal, especialmente si se degenera en un vicio. Esta
naturaleza herida que es capaz de pecado personal puede ser aliviada por una
doble vía:
- por la
gracia, que sana y eleva a la naturaleza, y
- por la
purificación o mortificación: actos que en cuanto corrigen un impulso
desordenado, ordenan la correspondiente potencia o acto humano.
No es
maniqueismo, ni masoquismo, ni es sufrir por sufrir. No se puede quitar la
Pasión del Evangelio. Tampoco
es fatalista sino que hay un desorden que hay que purificar y ordenar. Por
tanto, en el fondo, apunta a salvaguardar el orden interior de la persona.
Cualquier acto de virtud es mortificación. S. Gregorio Magno dice que "por
la abstinencia hay que extinguir los vicios de la carne, no la carne
misma". Hay que ser según la razón y la prudencia sobrenatural.
Teologicamente, lo que nos redimió no fue el sufrimiento de
Jesús en la Cruz, sino su amor en la Cruz, que supo ser superior al
sufrimiento. Por tanto, el cristiano no es uno que sigue su modelo sin más,
sino que está incorporado a Cristo - ver cómo Cristo actúa en mí. No es imitar
Cristo sin más, sino que es dejar a Cristo trabajar en mí, desde dentro. En el
fondo, la mortificación es dejar a Cristo actuar. El desorden interior es una
disposición estable. La naturaleza está siempre herida.
La mortificación no sólo es un medio de purificación, sino
también de identificación: unirse al único sacrificio que tiene sentido
absoluto en el mundo: la Cruz, con el amor de Cristo. Esto es una exigencia del
sacerdocio común, de la identificación con Cristo: la abnegación (cfr. LG, 10)
Como toda la templanza, la mortificación no es algo negativo.
Sto. Tomás dice que es mucho más fructifera una afirmación
que una negación. Por tanto, ante una tentación, es mejor la fuga (adherirse a
otro bien) que el no consentir (mera resistencia).
No es una negación de una serie de bienes, potencias, etc.,
sino que busca la armonía íntima de la persona. A secas, esta mortificación es
humna (por la limitación del hombre) y es cristiana.
Es cristiana porque:
todas las realidades (cosas, tendencias, impulsos, etc.) son
buenas (premorales). El hombre, al aplicar una elección, como tiene que ser
circunstanciada (un hombre concreto, un bien concreto), lo puede hacer bien o
mal. Toda la creación es buena, pero el hombre puede usar mal de cosas buenas.
Pueden introducir un desorden en el interior del hombre. La renuncia voluntaria
de estas cosas buenas no se hace así sin más, sino en orden a bienes mayores y
mejores, que perfeccionan más; p.ej., respecto a la tendencia a adquirir bienes,
la pobreza no significa el mero renunciar a tener sino que por sus
circunstancias concretas, perfecciona más el renunciar.
Por prioridad ontológica, no es algo negativo, pues es
aspirar por algo mejor. Es aspirar por algo superior, el orden interior de la
persona. No es que los cristianos "no pueden" sino que "no
quieren". La verdadera mortificación cristiana es causa de mayor alegría,
pues es causa de mayor bien. No sería así, si fuera una negación por la
negación.
Partes de la Templanza
A) Partes Integrales: hábitos que ayudan a vivir la templanza
1. Verecundia: vergüenza = tener temor al oprobio.
Estrictamente no es una virtud. Pues uno puede sentir vergüenza por cosas
buenas. Sin embargo, es un gran apoyo para la templanza si se conecta con las
demás virtudes. Actuar sin vergüenza de lo malo limita al hombre.
2. Honestitas: amor al decoro. Es saber optar siempre por lo
bueno, verdadero, justo. Portarse siempre de acuerdo con lo bueno. La
honestidad moral además incluye el optar bien. Saber optar no sólo por lo bueno
sino tb por lo bello. Hacer las cosas con elegancia para hacerlas bien.
B) Partes Potenciales: virtudes que en sí mismas no son
templanza, pero pueden llegar a serlo (necesitan de hábitos complementarios).
1. continencia: No es la misma castidad. La castidad supone
la continencia. En sí misma, es una virtud imperfecta, pues lo único que hace
es omitir, es no hacer actos. Es el hábito que robustece la voluntad para
resistir la concupiscencia desordenada. Para ser virtud, hay que ver los
motivos. Es una virtud de resistir solamente, de omisión. Puede ser un vicio
que puede empequeñecer la caridad. Por ejemplo, un solterón que tiene motivos
no informados por la caridad sino por egoismo.
2. mansedumbre: Es una virtud que tiene por objeto moderar
(potenciar o limitar) la ira (sea externa o interna) segn la recta razon o razn
prcti
Defecto de mansedumbre: iracundia: Es una ira desordenada.
Puede ser interna o externa. Puede ser venial o mortal, según las
circunstancias. En todos los pecados, hay como un prototipo de pecado, un punto
de deshonestidad, a fin de cuentas se apuntan contra los 10 mandamientos. La
ira apunta contra el 5º mandamiento - "no matarás". Si uno no
controla con la recta razon los actos menores, llega a los mayores. En S. E.,
la ira puede generar la hinchazón de la mente - deseos de venganza. Otras
consecuencias son el griterio, riña, pelea, injuria, calumnia, hasta la
blasfemia.
Por exceso: blandura (falsa humildad)
3. Clemencia: es una virtud que inclina al superior
(cualquier tipo de autoridad) a mitigar según razón la pena o castigo del
culpable, por motivos nobles (no por soborno) y sin traspasar los límites de la
justicia (por ejemplo, devolver menos de lo robado).
Por defecto: servicia: autoridad rígida que no contempla las
circunstancias. Ferocidad, crueldad, rigorismo.
Por exceso: lenidad: No castigar al culpable; traspasar la
justicia. Más pernicioso que la servicia, especialmente para la vida social,
comunitaria, el bien común. No castigar al culpable, y como afecta a terceros,
fomenta un clima de indisciplina.
4. Modestia: virtud que inclina al hombre a comportarse, sean
sus movimientos internos o externos dentro de sus límites, ingenio y fortuna:
portarse de acuerdo a su propia condición
1) Humildad: hábito que inclina a moderar el apetito
desordenado de la propia excelencia, dando el justo conocimiento de lo que es
nuestra persona, primero ante Dios y después ante los demás.
Por tanto, los mandatos de adorar a Dios y a amar a Dios y a
los demás tiene algo de natural.
Hay dos elementos claves: la verdad y la justicia.
No es la primera virtud, pero es fundamental. Tiene algo que
ver con la prudencia, pero visto desde el punto de vista de moderar el apetito
de la propia excelencia. Sin comportarse de acuerdo con la verdad de la propia
condición, no puede desarrollarse de acuerdo como persona, porque tendrá un
fundamento falso.
El hombre tiene un instinto natural que le lleva a
sobresalir, a ser superior, etc. que se puede desordenar. Sto. Tomás, en q.161,
dice que es un hábito que lleva al hombre a tenerse por lo que realmente es.
Nos es autodesprecio, autoreproche, rebajamiento, no legitimar el propio
derecho.
Humidad y soberbia (leer Pieper). No es propiamente un modo
de comportarse con los demás, sino con Dios. Es afirmar o negar la relación
criatura-Creador. El pecado es una conversión a las criaturas o/y una aversión
a Dios. Lo que propiamente hace que un pecado sea tal es la aversión a Dios. La
soberbia lo que hace genuinamente es lo formal del pecado: aversión a Dios y no
propiamente una conversión a las criaturas. Es el único pecado, en su forma
pura, que le planta cara a Dios, todos los demás son una fuga, éste es un
encararse.
Formas de soberbia
- atribuirse a sí mismo unos bienes debidos a Dios
(...racionalismo)
- reconocer que los bienes vienen de Dios pero no como don de
Dios, sino como mérito propio.
- jactancia por unos bienes que no se tienen o se tienen pero
no en el grado que se dice.
- buscar un brillo personal aún degradando a los demás.
Malicia de la soberbia: grave ex genere suo
N.B. leve ex genere suo - leve en sí mismo, pero puede ser
grave.
grave ex genere suo - grave en sí mismo, pero puede ser leve
grave es toto genere suo - grave en sí mismo, y no puede ser
leve.
La soberbia es grave ex genere suo. Pero tambien hay que
decir que los pecados más graves son de soberbia (más grave: querer ser como
Dios). La humildad lleva a uno a aceptar sin reservas aquello que por divina
voluntad es real.
Se derivan de la soberbia: la presunción, desprecio,
vanagloria, jactancia, orgullo, susceptibilidad etc.
La humildad es la virtud fundamental, pues si no se tiene, se
niega la realidad fundamental: la relación criatura-Creador.
La humildad en primer término no es una forma de relacionarse
con los demás, sino una forma de tener presencia de Dios. Pues es mantener la
realidad de la relación criatura-Creador. Cita a Sto. Tomás
La humildad está ligada de raiz a la alegría porque es reconocer
las cosas tal y como por voluntad divina son realmente. Por tanto, no es
doblegarse al hecho de que las cosas y el hombre no son Dios. Por tanto, la
humildad y el humor tiene aquí su relación. Ante la dificultad, no amargarse
excesivamente.
La humidad se une también a la libertad del espíritu. Lo
primero no es la relación con los demás. En el hombre, hay que distinguir lo
que es de Dios y lo que es del hombre. Humildad, estructuralmente, es el miedo
reverencial por el cual el hombre se somete a Dios; por tanto, el hombre debe
subordinar lo que hay de humano en sí mismo a lo que hay de Dios en el prójimo.
Pero la humildad no exige que se someta lo que hay de Dios en sí mismo a lo que
parece que hay de Dios en lo otro, ni lo humano de sí a lo humano de otro.
Por tanto, hay una escala de humildades, pero lo importante
es que en esta escala, hay un camino de santidad: cada uno según su vocación.
No hay camino único. San Agustin dice que si uno dice que tiene que recibir al
señor diariamente y otro dice que no, que cada uno haga lo que quiera, como
tampoco no hay camino único entre Zaqueo y el Centurion que no quiso recibir a
Cristo.
2) Estudiosidad: virtud que modera el apetito o deseo de
saber (otro de los instintos más fuertes) según la razon.
Ya comentado por Aristóteles: decía que es un instinto que
por ser primario, se puede desviar:
- a lo ilícito para uno, cosa que también depende de las
circunstancias
- por abandonar otras cosas: una madre que descuida el hogar
- por saber menos de lo debido.
Vicio por exceso: curiositas: apetito por saber cosa inútiles
o perjudiciales:
- por el mal fin que uno da
- por el mal objeto en sí que uno estudia. Hay que
distinguir: estudiar lo deshonesto, estudiar deshonestamente.
- por los malos medios (magia negra o espiritismo: invocar al
demonio para conocer cosas ocultas)
Se identifica con la concupiscencia de los ojos. Consiste en
lo siguiente: la vista es para ver la realidad; la concupiscencia de los ojos
nos hace ver, pero no la real. Como la gula: para comer y gustar, no para
saciar hambre. Heiddeger dice que lo que mueve no es el deseo de saber, sino el
descubrir posibilidades de salir de la realidad, de que nos posea el objeto y
no al revés.
Sto. Tomás dice que esta inquietud errante del espíritu
incluye:
- evagatio mentis (disipación del alma): es lo típico de la
acedia o tibieza. Esta acedia es lo que más destruye el orden y tb la
templanza. Dirige las potencias interiores por objeto externo, no por
autodominio. Pieper dice que la acedia es típica de un corazón que no se dirige
a lo grande, a lo que se debe. Actúa sobretodo cuando va contra la filiación
divina que le exige. Por tanto, la pereza según Sto. Tomas es la inquietud
errante del espíritu, es la primera consecuencia y el ocio es la puerta del
todo pecado, pues el espíritu está disparado, y se dirige a lo que más le
atrae.
- La segunda consecuencia es la dispersión. Se manifiesta en
la inquietud. En la palabrería incontrol, quere dispararse de sí y meterse en
la pluralidad: desasosiego interior, inestabilidad, imposibilidad de asentarse
en un lugar (físico o moral) imposibilidad de decirse por algo serio.
Cuando esta inclinación a conocer la verdad degenera en
curiositas, puede ser algo peor una desorientación inocente en el ser humano.
Puede ser un desarraigo, fuga de su propio yo, desesparación y búsqueda por
medios imposibles de la plenitud de la vida. Todo lo prueba, buscando afirmarse
en lo no estable.
Vicio por defecto: negligencia o pereza para adquirir la
verdad. Puede ser un pecado mortal por una ignorancia vencible (no saber lo que
se debe saber). Hay que tener la ciencia suficiente para solucionar los casos
ordinarios, y la prudencia suficiente para remitir al experto los casos
difíciles.
3) modestia corporal: virtud que inclina a guardar el debido
decoro en los gestos y los movimientos.
Hay que distinguir la dignidad del agente y tener en cuenta a
los que le rodean.
Vicio por exceso: afectación: tratar a personas con demasiada
huntuosidad.
Vicio por defecto: ordinariez o rusticidad
4) eutrapelia: un impulso de pasárselo demasiado bien, reir
de mucho por una cosa dentro de la Iglesia, pero no en la sala de estar. Es la
virtud que regula este impulso de pasárselo bien.
Vicio por exceso: necia alegría: alegria o manifestaciones de
alegria fuera de lugar, sin motivo. Los motivos son muy importantes pues puede
haber motivos que no responden a lo que exige el bien.
Vicio por defecto: austeridad excesiva: está relacionada con
la falsa humildad. El que se cree que es todo muy solemne, grandioso. Hay que
tener en cuenta el aspecto humano p.ej. cansancio.
Es muy importante en la convivencia. No alegrarse en la
desagracia ajena, pero también alegrarse en sus alegrías.
5) modestia en el ornato: según la razón, se regula el
arreglo en el vestido y otros aspectos exteriores.
Los vicios son:
- el vestirse excesivamente fuera de la moda razonable
- la afectividad excesiva
- ostentación, sobrecarga
- sensualidad
- excesiva solicitud: falta de higiene es malo pero no hay
que ser afectado excesivamente
- excesiva negligencia: hay quie tener en cuenta que el
hombre es humano. A veces aparta los fieles de la Iglesia. No son motivos
buenos pero en la práctica, afecta mucho a los fieles
- jactancia: presunción
C) Partes Subjectivas, virtudes menores (formas de templanza)
que la acompañan. Son cuatro especies de templanza, diversas por el objeto del
acto que regulan:
- abstinencia: uso del alimento
- sobriedad: uso beb