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Introducción
Dogma es una
verdad revelada por Dios, y, como tal, directamente propuesta por la Iglesia
a nuestra fe. 1. El sentido debe estar
suficientemente manifestado 2. Esta doctrina debe estar
propuesta por la Iglesia como revelada. Cuando el texto de las escrituras
está definido por la Iglesia como conteniendo un dogma revelado, cuyo sentido
preciso determina, es un deber estricto para los exegetas católicos
aceptarlo. La revelación
hecha por Jesucristo y anunciada a los apóstoles tiene su carácter definitivo
e inmutable; la doctrina de San Pablo muestra bien este carácter. Dogmas
sobre la Santísima Virgen
1.-
La Inmaculada Concepción:
El Papa Pío IX,
en la Bula Ineffabilis Deus, del 8 de Diciembre de l854 definió solemnemente
el dogma de la Inmaculada Concepción de María. "Declaramos,
pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen
María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y
privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús,
Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa
original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y
constantemente creída por todos los fieles".- (Dz. 1641) a) María desde
el primer instante que es constituida como persona en el seno de su madre, lo
es sin mancha alguna de pecado, (pecado original). b) Cómo fue
concebida sin pecado: c) Este
privilegio y don gratuito le fue concedido sólo a la Virgen y a nadie más, en
atención a que había sido predestinada para ser la Madre de Dios. e) En previsión
de los méritos de Cristo porque a María la Redención se le aplicó antes de la
muerte del Señor. 2.-
María Madre de Dios:
El Concilio de
Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió
solemnemente que: Muchos Concilios
repitieron y confirmaron esta doctrina:
María genera a
Cristo según la naturaleza humana, pero quien de Ella nace, es decir, el
sujeto nacido, no es una naturaleza humana, sino el supuesto divino que la
sustenta, o sea, el Verbo. Cristo:
VERDADERO DIOS VERDADERO HOMBRE
3.-
La Asunción de María
El Papa Pío XII,
en la Bula Munificenlissimus Deus, del 1º de Noviembre de 1950, proclamó
solemnemente el dogma de la Asunción de María al cielo: "Pronunciamos,
declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre
de Dios, siempre Virgen María, cumpliendo el curso de su vida terrena, fue
asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste". Dz. 2333. La Virgen María
fue asunta al cielo inmediatamente que acabó su vida terrena, su cuerpo no
sufre ninguna corrupción; como sucederá con todos los hombres que resucitarán
hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición. Lo esencial del
dogma es: que la Virgen fue llevada al cielo en cuerpo y alma, con todas las
cualidades y dotes propias del alma de los bienaventurados e igualmente con
todas las cualidades propias de los cuerpos gloriosos. Se entiende bien
todo al recordar: 1) María fue
exenta de pecado original y actual. 2) Tuvo la
plenitud de la gracia. Fundamentos de
este dogma:
- El fundamento
de este dogma se desprende y es consecuencia de los anteriores. 4 . María, la "siempre Virgen"
De la descendencia de Eva,
Dios eligió a la Virgen María para ser la
Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto
excelente de la redención" (SC
103); desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado
original y permaneció pura de todo pecado
personal a lo largo de toda su vida. María es verdaderamente
"Madre de Dios" porque es la madre del Hijo eterno de Dios hecho hombre, que es Dios
mismo. María "fue Virgen al
concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen
siempre" (S. Agustín, se Rm. 186, 1): ella, con todo su ser, es "la
esclava del Señor" (Lc 1, 38). La profundización de la fe en
la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real
y perpetua de MARIA (cf DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho
hombre (cf DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880). En efecto, el nacimiento de
Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su
madre (LO 57). La liturgia de la Iglesia celebra a Mana como la
"Aeiparthenos", la "siempre - virgen" (cf LG 52). A esto se objeta a veces que
la Escritura menciona unos hermanos y hermanas de Jesús (cf Mc 3, 31 - 55; 6,
3; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19). La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como
no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José
"hermanos de Jesús" (Mt 13, 55) son los hijos de una María
discípula de Cristo (cf Mt 27, 56) que se designa de manera significativa
como "la otra María" (Mt 28, 1). Se trata de parientes próximos de
Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (cf Gn 13, 8; 14,
16; 29, 15). Jesús es el Hijo único de
Mana. Pero la Maternidad espiritual de María se extiende (cf Jn 19, 26 - 27;
Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales, El vino a salvar: "Dio a
luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos (Rm 8, 29),
es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor
de madre" (LO 63). Dogmas
sobre Dios
1.-
La existencia de Dios
1.- Posibilidad
de conocer a Dios con la SOLA LUZ DE LA RAZON NATURAL. El concilio
Vaticano (1869-1870) bajo Pío IX (1846-1870) declaró: "Si alguno
dijere que Dios vivo y verdadero, creador y Señor nuestro, no puede ser
conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las
cosas que han sido hechas, sea anatema." Dz.1806 "La misma
Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las
cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana
partiendo de las cosas creadas." cf. Dz. 1785. El Concilio
presenta los siguientes elementos: a) El objeto de
nuestro conocimiento es Dios uno y verdadero, Creador y Señor nuestro; es por
tanto un Dios distinto del mundo y personal. Pruebas de la
Escritura: La idea de Dios
no es innata en nosotros pero sí tenemos la capacidad para conocerle con
facilidad, y en cierto modo espontáneamente, por medio de sus obras. 2.-
La existencia de Dios como objeto de fe
La existencia de
Dios no sólo es objeto del conocimiento de la razón natural, sino también
objeto de la fe sobrenatural. Concilio
Vaticano 1869-1870, bajo Pío IX 1846-1878 24 Abril 1870. "La Santa
Iglesia católica, apostólica y romana cree y confiesa que existe un sólo Dios
verdadero." Dz. 1782. Este mismo
concilio condena por herética la negación de la existencia de Dios. Dz. 1801.
"Si alguno
negase que sólo Dios es verdadero creador y señor de las cosas visibles e
invisibles, sea anatema." Pruebas de la
Escritura: La fe en la
escritura de Dios es condición indispensable para salvarse: "Sin la fe
es imposible agradar a Dios; pues es preciso que quien se acerque a Dios crea
que existe y que es remunerador de los que le buscan." (Hebreos 11,6). La revelación
sobrenatural en la existencia de Dios, confirma el conocimiento natural de
Dios, hace que todos puedan conocer la existencia de Dios con facilidad. No hay
contradicción en que una misma persona pueda tener al mismo tiempo ciencia y
fe de la existencia de Dios, ya que en ambos casos diverso el objeto formal:
evidencia natural - revelación divina. Al primero
llegamos por la razón natural y al segundo por la razón iluminada por la fe. 3.-
La Unicidad de Dios
No hay más que
un solo Dios. Concilio IV de
Letrán 1215, bajo Inocencio III 1198-1216. "Firmemente
creemos y simplemente confesamos que UNO SOLO es Dios." Dz. 428. La Santa Iglesia
Católica, Apostólica y Romana cree y confiesa que hay un solo Dios verdadero
y vivo." Dz. 1782. Pruebas de las
Escrituras: "Oye,
Israel, Yahvé es nuestro Dios, solo Yahvé." (Dt. 6,4) "Sabemos
que el ídolo no es nada en el mundo y que no hay más Dios que uno solo."
(1 Cor. 8,4). Act. 14, 14;
17,23; Rm. 3,39; Ef. 4,6; 1 Tim. 1, 17; 2, 5. Los santos padres
prueba la unicidad de Dios por su perfección absoluta y por la unidad del
orden del mundo. Dice Tertuliano:
"El Ser Supremo y más excelente tiene que existir El sólo y no tener
igual a El, porque si no, cesaría de ser Ser Supremo. y como Dios es el Ser
Supremo, con razón dijo nuestra verdad cristiana: Si Dios no es uno solo, no
hay ninguno." Santo Tomás
deduce especulativamente la unicidad de Dios de su simplicidad de la
infinitud de sus perfecciones y de la unidad del universo. S. Th. I 11.3. La historia
comparada de las religiones nos enseña que la evolución religiosa de la
humanidad no pasó del politeísmo al monoteísmo, sino al contrario: del
monoteísmo al politeísmo. Rom. 1. 18. Se oponen a este
dogma básico del cristianismo el politeísmo de los paganos y el dualismo
gnostico-maniqueo que suponía la existencia de dos principios increados y
eternos. 4.-
Dios es eterno
El concilio IV
de Letrán y el concilio Vaticano asignan a Dios el predicado de eterno. "Firmemente
creemos y simplemente confesamos, que uno solo es el verdadero Dios,
eterno...") Dz. 428. "La santa
Iglesia Católica, Apostólica y Romana cree y confiesa que hay un solo Dios,
verdadero, vivo, eterno, inmenso, incomprensible, infinito en su entendimiento
y voluntad y en toda perfección." Dz. 1782. El dogma dice
que Dios posee el ser divino sin principio ni fin, sin sucesión alguna, en un
ahora permanente e indiviso. Pruebas de las
Escrituras: Ps, 89,2.
"Antes que los montes fueran, y fueran paridos la tierra y el orbe, eres
Tu desde la eternidad a la eternidad." Ps. 2,7. Jo.
8.58 "Antes que Abraham naciese era yo." Especulativamente,
la eternidad de Dios se demuestra por su absoluta inmutabilidad la razón
última de la eternidad de Dios es su plenitud absoluta de ser que excluye
toda potencialidad, y por tanto toda sucesión. S.Th. I 10, 2-3. 5.-
Trinidad
"En Dios
hay tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y cada una de ellas posee la
esencia divina que es numéricamente la misma." Concilio IV de
Letrán 1215 bajo Inocencio III 1198-1216. "Firmemente
creemos y simplemente confesamos, que uno solo es el verdadero Dios, eterno,
inmenso e inconmutable, incomprensible,
omnipotente e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas ciertamente,
pero una sola esencia, sustancia o naturaleza absolutamente simple. El Padre
no viene de nadie, el Hijo del Padre solo, y el Espíritu Santo a la vez de
uno y de otro, sin comienzo, siempre y sin fin." Dz.428. El dogma
trinitario es declarado por este concilio pero el Concilio de Florencia
presentó un compendio de ésta doctrina que puede considerarse como la meta
final de la evolución del dogma. Concilio de
Florencia 1438-1445. Eugenio IV 1431-1447: "Por razón
de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el
Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está
todo en el Padre, todo en el Hijo. Ninguno precede a otro en eternidad, o le
excede en grandeza, o le sobrepuja en potestad..." Dz. 704. Sagradas
Escrituras: En el Antiguo
Testamento es velada la alusión al misterio Trinitario Gen. 1, 26.
"Hagamos al hombre..." Ps. 2. 7 "Díjome Yahvé: Tu eres mi
Hijo, hoy te he engendrado." Nuevo
Testamento: "El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su
sombra, y por esto el Hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de
Dios." (Luc. 1,35) (Espíritu Santo Altísimo e Hijo del Altísimo.) "Vio al
Espíritu de Dios descender como paloma y venir sobre El, mientras una voz del
cielo decía: Este es mi Hijo amado en quien tengo mis complacencias."
(Mt. 3, 16 ss.) Donde se revela
claramente el misterio Trinitario es en: "Id, pues,
enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo." (Mt. 28, 19). Así como el
hombre puede con su sola razón descubrir al Dios uno. Al conocimiento de Dios
Trino no puede asomarse si no es a través de la Divina Revelación. En Dios la
acción de entender, lo mismo que la de amar, se identifican con su propia
esencia divina, porque su entender y su querer constituyen su mismo ser. Por
eso en las dos procesiones divinas, o sea la que da origen al Hijo por vía de
generación intelectual y la que da origen al Espíritu Santo por vía de amor
procedente del Padre y del Hijo, no se da sucesión alguna, ni prioridad ni
posteridad...son eternas con la misma eternidad de Dios. El Padre, en
efecto, viendo reflejado en su propia divina esencia a su Verbo divino, que
es la Imagen perfectísima de sí mismo le ama con un amor sin límites. Y el
Verbo, que es la Luz del Padre, su Pensamiento eterno, su Gloria, su
Hermosura, el esplendor de todas sus perfecciones infinitas, devuelve a su
Padre un amor semejante, igualmente eterno e infinito. Y al encontrarse la
corriente de amor que brota del Padre con la que brota del Hijo, salta por
decirlo así, un torrente de llamas que es el Espíritu; amor único, aunque es
mutuo, viviente y subsistente; abrazo inefable, vínculo que consume al Padre
al Hijo en la unidad del Espíritu Santo. ("Perfección cristiana".
Royo Marín p. 53. 6.-
TODO CUANTO EXISTE FUERA DE DIOS HA SIDO SACADO DE LA NADA POR DIOS EN CUANTO
A LA TOTALIDAD DE SU SUSTANCIA.
Concilio
Vaticano 1869-1870 Pío IX 1846-1877. "...hemos
determinado proclamar y declarar desde esta cátedra de Pedro... que este sólo
verdadero Dios...creó de la nada a una y otra creatura, la espiritual y la
corporal, esto es, la angélica y la mundana, y luego la humana, como común, constituida de espíritu
y cuerpo." Dz. 1783. Concilio de
Letrán 1215: "...Creador
de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, espirituales y
corporales; que por su omnipotente virtud a la vez desde el principio del
tiempo creó de la nada a una y otra creatura..." Dz. 428. Pruebas de la
Sagrada Escritura: "Al
principio creó Dios el cielo y la tierra." (Gen. I,1) "Te
suplico, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y veas cuanto hay en ellos,
y entiendas que de la nada lo hizo todo Dios." (Mac. 7, 28). "Por la fe
conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios, de
suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible." (Heb. 11. 3). La creación del
mundo de la nada no solo es una verdad fundamental de la revelación
cristiana, sino que al mismo tiempo llega a alcanzarla la razón con solas sus
fuerzas naturales basándose en los argumentos cosmológicos y, sobre todo, en
el argumento de la contingencia. 7.-
Carácter temporal del mundo.
"El mundo
tuvo principio en el tiempo". Concilio
Vaticano 1869-1870. Pío IX 1846-1878. "...hemos
determinado declarar desde esta cátedra de Pedro...desde el
principio del tiempo creó de la nada." Dz. 1783. "...Creador
de todas las cosas." Dz. 428. Pruebas de las
Escrituras: "Ahora, Tú,
Padre, glorifícame cerca de Ti mismo con la gloria que tuve cerca de Ti,
antes que el mundo existiera."(Jo.17.5) "Nos eligió
en El, antes de la constitución del mundo." (Ef. 1, 4). "Desde el
principio fundaste Tú la tierra". Ps. 101- 26. La doctrina de
la eternidad del mundo fue condenada. Dz. 501-503. Contra la
filosofía pagana y el materialismo moderno que suponen la eternidad del
mundo, o mejor dicho, de la materia cósmica, la Iglesia enseña que el mundo
no existe desde toda la eternidad, sino que tuvo principio en el tiempo. El progreso de
la física atómica permite inferir, por el proceso de desintegración de los
elementos radiactivos, cual sea la edad de la tierra y del universo, probando
positivamente el principio del mundo en el tiempo. Discurso de Pío
XII, 22 Noviembre 1951. Sobre la demostración de la existencia de Dios a la
luz de las modernas ciencias naturales. 8.-
Conservación del mundo
Dios conserva en
la existencia a todas las cosas creadas. Concilio
Vaticano 1869-1870. Pío IX 1846-1877.24 Abril 1870 "La Iglesia Católica
declara desde esta cátedra... Todo lo que Dios creó, con su providencia lo
conserva y gobierna..." Dz. 1784 Pruebas de la
Sagrada Escritura: Sab. 11,26.
"¿Y cómo podría subsistir nada si Tu no quisieras o cómo podría
conservarse sin Ti?." Jo. 5, 17.
"Mi Padre sigue obrando todavía y yo también obro." Col. 1, 17.
"Todo subsiste por El." La acción
conservadora de Dios es un constante influjo causal por el que mantiene a las
cosas en la existencia. Santo Tomás
define la conservación del mundo como continuación de la acción creadora de
Dios. Es conforme a la
sabiduría y bondad de Dios conservar en la existencia a las creaturas, que
son vestigio de las perfecciones divinas y sirven, por tanto, para dar gloria
a Dios. 9.-
El hombre consta de dos partes esenciales: el cuerpo material y el alma
espiritual.
Concilio IV de
Letrán 1215 Inocencio III 1198-1216. "... la
humana, compuesta de espíritu y de cuerpo." Dz.428 Concilio
Vaticano 1869-70. Pío IX 1846-78. "... la
humana, como común, constituida de cuerpo y alma." Dz. 1783. Según la
doctrina de la Iglesia, el cuerpo es parte esencialmente constitutiva de la
naturaleza humana; y no carga y estorbo como algunos dijeron. (Platón,
Originistas). Igualmente, para
defender el dogma católico contra los que decían que el hombre consta de tres
partes esenciales: el cuerpo, el alma animal y el alma espiritual. El concilio VIII
de Constantinopla declaró: "... que el hombre tiene una sola alma
racional e intelectiva..." Dz. 338. El alma
espiritual es principio de la vida espiritual y al mismo tiempo lo es de la
vida animal (vegetativa y sensitiva). Dz.1655 Sagradas
Escrituras: "El Señor
Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su rostro el aliento
de vida." Gen. II,7. "... antes
de que el polvo vuelva a la tierra de donde salió y el espíritu retorne a
Dios." Eccl. 12,7. "No tengáis
miedo a los que matan el cuerpo, que al alma no pueden matarla; temed más
bien a aquel que puede perder el alma y el cuerpo en la gehena." (Mt.
10, 28). Se prueba
especulativamente la unicidad del alma en el hombre por testimonio de la
propia conciencia, por la cual somos conscientes de que el mismo yo es
principio de la actividad espiritual lo mismo que de la sensitiva y
vegetativa. 10.-
El pecado de Adán se propaga a todos sus descendientes por generación, no por
imitación.
Concilio de
Trento 1545-63. Paulo III 1534-49. "Decreto
sobre el pecado original". 17 Junio 1546. "...Si
alguno afirma que la prevaricación de Adán le dañó a él solo y no a su
descendencia... Si alguno afirma que este pecado de Adán que es por su origen
uno solo y transmitido a todos por propagación, no por imitación, está como
propio en cada uno..." Dz. 789-90 El Tridentino
condena la doctrina de que Adán perdió para sí sólo, y no también para
nosotros, la justicia y santidad que había recibido de Dios. Positivamente
enseña que el pecado, que es muerte del alma, se propaga de Adán a todos sus
descendientes por generación no por imitación, y que es inherente a cada
individuo. "Tal pecado
se borra por los méritos de la Redención de Cristo, los cuales se aplican
ordinariamente tanto a los adultos como a los niños por medio del sacramento
del bautismo. Por eso, aún los niños recién nacidos reciben el bautismo para
remisión de los pecados." Dz. 791. Sagrada
Escritura: "He aquí
que nací en culpa y en pecado me concibió mi madre." Ps. 50,7. "Así pues,
por un hombre entró el pecado en el mundo... así la muerte pasó a todos los
hombres... por la obediencia de uno muchos serán hechos justos." Rom. 5,
12-21. El efecto del
bautismo, según la doctrina del Concilio de Trento, es borrar realmente el
pecado en nosotros y no lograr tan solo que no se nos impute una culpa
extraña. Dz. 792. 11.-
Jesucristo es verdadero Dios e hijo de Dios por esencia.
Símbolo
"Quicumque" del Concilio de Toledo año 400-447. "Es necesario
para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la
sustancia del Padre antes de los siglos... Dz. 40. El dogma dice
que Jesucristo posee la infinita naturaleza Divina con todas sus infinitas
perfecciones por haber sido engendrado eternamente por Dios. Sagradas
Escrituras: Títulos que
aluden a la dignidad Divina del Mesías: Emmanuel. Dios
con nosotros Is. 7, 14; 8,8. Admirable consejero. Varón fuerte. Padre del
siglo futuro. Príncipe de la Paz. Is.9,6. "Tu eres mi
Hijo amado, en Ti tengo puestas mis complacencias." Bautismo, Jordán.
Mt. 23, 17. "Este es mi
Hijo amado, escuchadle". Tabor. Mt. 17,5. "...No
sabías que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi
Padre." Luc. 2, 49. "Todas las
cosas las ha puesto el Padre en mis manos y nadie conoce al Hijo sino el
Padre; ni conoce ninguno al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo
quisiere revelarlo." Mt. 11, 27. Jesús equipara
su conocimiento al conocimiento divino del Padre, porque posee en común con
el Padre la sustancia Divina. Los milagros son
otra prueba de la divinidad de Cristo. "Las obras
que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mi." Jo. 10, 25. 12.-Las
dos naturalezas de Cristo, después de su misión poseyendo integro su modo
propio de ser sin transformarse o mezclarse
San León I el
Magno 440-461 Epístola
dogmática, del 13 de Junio de 449. Quedando pues, a
salvo la propiedad de una y otra naturaleza... naturaleza íntegra y perfecta
de verdadero hombre, nació Dios verdadero, entero en lo suyo, entero en lo
nuestro. Dz. 143 ss. Concilio de
Calcedonia 451 IV ecuménico ... Nuestro
Señor Jesucristo el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la
humanidad... que se ha de reconocer en dos naturalezas: sin confusión, sin
cambio, sin división sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de
naturaleza por causa de la unión, conservando cada naturaleza su propiedad y
concurriendo en una sola persona. Dz. 148 Todo esto indica
que Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra
naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento. Sagradas
Escrituras: "Y la
Palabra se hizo carne." Jn. 1, 14 "El cual,
siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino
que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a
los hombres y apareciendo en su porte como hombre." Fil. 2, 6-7. 13.-Cada
una de las dos naturalezas en Cristo posee una propia voluntad física y una
propia operación física.
III Concilio de
Constantinopla 680-681 San Agatón
678-681. "Proclamamos
igualmente, conforme a la enseñanza de los Santos Padres, que en El hay
también dos voluntades físicas, y dos operaciones físicas indivisamente,
incorventiblemente, inseparablemente, inconfusamente. Y estas dos voluntades
físicas no se oponen a la otra como afirman los impíos herejes." Dz.
291. ef. Dz. 263-288. Sagradas
Escrituras: "No como Yo
quiero, sino como Tu quieres." Mt. 26,39. "No se haga
mi voluntad sino la tuya." Lc. 22, 42. "He
descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me
ha enviado." Jn. 6, 38. "Nadie me
la quita: yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder
recobrarla de nuevo." Jn. 10, 18 |